sábado, 27 de septiembre de 2014

Monumento

Luego de tres años sin verte te me sigues apareciendo en sueños. Sigo caminando por la calle esperando encontrarte. Sigo creyendo que en algún rincón de tu corazón, todavía me amas. Sigo creyendo que te amo. Sigo creyendo que sólo basta que un día me aparezca por tu casa con un anillo para que caigas rendida y seas mía de nuevo.

He vivido sin timón y en el delirio regando al mundo con mi amor adolescente. Probé nuevos sabores y aprendí a usar el cuchillo. Tengo un montón de amigos nuevos. Estoy feliz de haber hecho todo eso que te dije que quería hacer y que no podíamos hacer juntos. A veces me acuerdo de tu voz imitando a Leo Rey o cantando La gata bajo la lluvia y me vuelvo a reir solo. A veces me pregunto si lograré llegar a esa clase de conexión y fiato con alguien. No he tenido la voluntad de volver a hacerlo. Te culpo a ti y culpo a mi madre. Y a mi hermana Graciela y a todas las mujeres que me han abandonado. Cavaron un hoyo en mi pecho que soy incapaz  de recomponer y nada es capaz de saciar esa hambre. Esa es mi condición. Sólo puedo aceptarla. Por mientras espero aquí lo que sea, lo que venga, acompañado de la pintura y la batería, ellas estarán ahí siempre para mí.

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